Con la expulsión definitiva de los árabes por Alfonso VII (comienzos del siglo XIII), los pueblos de La Vera y otras comarcas forman el alfoz de la ciudad de Plasencia, a la que el rey concede jurisdicción y amplios poderes de gobierno sobre los pueblos de estas comarcas. Durante muchos años, este extenso territorio se conocía como Plasencia y su tierra. Este mismo rey, Alfonso VIII, concede a Jarandilla el título de Villa Realenga. A mediados del siglo XIV, Enrique II entrega a Jarandilla, como señorio, al Maestre de la orden de Santiago, don García Álvarez de Toledo, a cambio de la renuncia al Maestrazgo de la Orden. A finales del siglo XVII, por concesión del rey Carlos II, el Señorio de Jarandilla se transforma en Marquesado. |